Terminar con la violencia de género: una necesidad vital para las nuevas agendas de gobierno

Escrito el por Vital Voices

Por Mariana Massaccesi*.

Desde el 25 de noviembre y hasta el 10 de diciembre vamos a vivir los 16 Días de activismo contra la violencia de género. El tiempo que va a transcurrir entre el Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer y el Día de los Derechos Humanos no es solo un espacio simbólico, es un momento fundamental para generar conciencia y movilizarnos para conseguir un cambio verdadero en una problemática muy importante, sobretodo para las mujeres.

A principios de noviembre con Voces Vitales participamos en la ciudad de México de la Primera Reunión Regional de América Latina sobre la Iniciativa Global de Respuesta de Emergencias en casos de Violencia de Género. Durante el encuentro, representantes de distintos sectores se unieron para recolectar los avances a nivel de cada país, de la región y del mundo, con el fin de desarrollar estrategias y planes de acción, para intercambiar las prácticas que ayuden a prevenir, combatir y erradicar de una vez por todas la violencia de género en América Latina y el Caribe.

Gracias a los aportes fundamentales, algunas de las principales conclusiones a las que pudimos llegar son:

-La violencia de género es la expresión máxima de discriminación hacia las mujeres.
Poner fin a la violencia contra las mujeres no es solamente un tema de mujeres. Es una cuestión que compete a los hombres, a los derechos humanos y a la economía. Los datos a nivel mundial expresan una situación alarmante: las mujeres de entre 15 y 44 años tienen más riesgos a ser violadas o sufrir violencia doméstica, que de tener un accidente de moto o contraer malaria. ONU Mujeres alerta sobre una pandemia mundial en la que al menos 1 de cada 3 mujeres ha sufrido violencia física o sexual, principalmente, por parte de un compañero sentimental. Esta no es una temática liviana, tenemos que saber que hay manifestaciones muy extremas de violencia, como la trata de personas, y es algo que nos tiene que importar como sociedad.

-El desarrollo de alianzas y redes para la coordinación de las respuestas.
La vida de una mujer tiene el mismo valor en China que en México, por eso es necesario mejorar la coordinación regional e internacional y elaborar respuestas urgentes a todos los tipos de violencias. Es clave homologar procesos y lograr un verdadero acceso a la justicia. Debemos desarrollar estrategias e intervenciones en paralelo desde la escuela hasta los gobiernos para implementar planes de acción que ayuden a combatir realmente los retos que aún quedan para prevenir y erradicar la violencia.

-Los hombres tienen que ser aliados.
Transformar las normas perjudiciales y las dinámicas de poder no equitativas entre los hombres y las mujeres es la parte más importante de este proceso. Los hombres se benefician cuando se desafían prácticas perjudiciales y participan activamente en tareas como el cuidado familiar. Hay que recordar que lo hombres -especialmente los niños- también son víctimas del círculo de violencia: cuando experimentan o son testigos de situaciones de violencia en sus hogares, son más propensos a perpetuarla en su adultez.
Además de trabajar con los hombres a nivel individual, es necesario desarrollar instituciones que apoyen los cambios, debemos incorporar licencias por paternidad extendidas, y ofrecer oportunidades para re-organizar el trabajo y favorecer la conciliación con la vida familiar. No estamos solas, los hombres no son meros fiscales de esta problemática; deben ser parte de la solución.

-La voz de los sobrevivientes en las políticas públicas. Énfasis en la prevención.
La experiencia de los sobrevivientes en el diseño de las políticas públicas funcionan como un faro; además de escuchar y asistir a las victimas y sobrevivientes, hay que avanzar hacia un sistema que los aborde de manera integral. Conocer desde adentro un flagelo para nosotros y para la región es importante. Entender la complejidad de la naturaleza de la violencia y comprender el testimonio de quienes la han padecido, tiene que ser el motor que empuje al Estado en su lucha y sus herramientas.

A pesar de que la violencia contra las mujeres es condenada socialmente y penada por la ley, subsiste y aumenta; todavía hay un sistema de creencias que la acepta y la legitima. Trabajar en la prevención y en las respuestas contribuirá a una vida libre de violencia con beneficios para todos. Dijo el francés George Steiner “si lo que sucedió no se reconoce, entonces no tiene más remedio que seguir ocurriendo siempre, en un eterno y triste retorno”.

*Mariana Massaccesi es Licenciada en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires y Coordinadora General de Voces Vitales Argentina.

 

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