Escuchar otras voces. Encontrar la propia.

Escrito el por Vital Voices

Este año fui una de las veintiocho participantes elegidas para realizar el Programa Nacional de Mentoreo de Voces Vitales Argentina. Durante una semana me dediqué a aprender de las experiencias profesionales de otras mujeres a partir de diferentes actividades: charlas, seminarios, desayunos, cenas y tres días completos de shadowing con Lorena Bula, Gerente de Marketing de Procter & Gamble y mi mentora asignada durante el programa.

Como ya conocía el trabajo de Voces Vitales sabía que participar traería cambios en algún aspecto profesional y personal. Y aunque cualquier metamorfosis lleva tiempo, ya en el cierre de la semana era visible que algo se había modificado tanto en mí como en mis compañeras. En algunos casos se habían roto fuertes mandatos familiares para decidir un nuevo rumbo; en otros, el cambio fue escuchar una intuición, afirmar una elección o seguir un impulso. Y, en casi todos, la modificación tuvo que ver con tomarse más en serio y animarse a dar los pasos necesarios para alcanzar los propios deseos.

Mientras escuchaba hablar a mis compañeras ese último día, me preguntaba cómo era posible que se movilizaran tantos cambios sólo por compartir experiencias. Y me acordé que cuando era chica pasaba horas al lado de mi mamá mirándola cocinar hasta que aprendí a hacerlo. O una vez en Tilcara le pregunté a una tejedora cómo les enseñaba a sus hijas el oficio y me respondió que simplemente se sentaban con ella y la observaban. En ambos casos había un conocimiento intuitivo que viajaba libremente en ambas direcciones sin demasiada explicación.

Así que eso fue lo que hice durante los días que estuve con Lorena. Me senté al lado suyo y la miré trabajar, hacer, decidir. Yo tenía un listado de preguntas a resolver, pero preferí dejarlas a un lado y absorber la experiencia sin pensar en nada.

La reflexión fue tan involuntaria como profunda y sin buscarlo revisé cada aspecto de mi carrera en un momento de absoluta reconversión profesional. En cada reunión junto a Lorena prestaba atención no sólo a lo que pasaba tanto a mi alrededor, sino a lo que trabajaba dentro de mi cabeza. Y en ese ejercicio fueron creciendo nuevas preguntas y muchas certezas. Las cosas se iban aclarando para mí y lo nuevo empezaba a germinar.

En general los inicios son imperceptibles, pero existen momentos en los cuales es evidente que hay algo fuerte comenzando. La emoción que mis compañeras y yo expresamos el último día probablemente haya tenido que ver con haber sido capaces de percibir el salto cualitativo que cada una de nosotras estaba dando hacia un nuevo modelo mental. Uno en el cual es posible tomar riesgos y actuar diferente.

Recibí tantas cosas buenas durante este programa que me siento capaz de ocupar nuevos lugares; no sólo los que puedo o me están permitidos, sino los que quiero. Haber vivido esta semana de mentoreo también me llevó a pensar en mi responsabilidad hacia delante y tengo claro que voy a hacer que esta experiencia valga la pena y no sólo para mí, sino para las que vienen después.

- Mariela Ghenadenik. Mentee 2011.

 

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