Un viaje de apertura: Andrea Grobocopatel visita el Líbano

Escrito el por Vital Voices

Y finalmente decidí aceptar el desafío de viajar sola a Beirut del 6 al 11 de junio.

Me pregunté por qué lo hacía y creo que es porque soy curiosa por naturaleza. Me encanta además vincularme con otros, saber sobre sus costumbres, sus sueños, sus dificultades y cómo las enfrentan.

Consideré también que era una hermosa oportunidad para conocer y vivenciar algo del mundo árabe, y nada más ni nada menos que desde el punto de vista de las mujeres. El mundo árabe es asociado en occidente a mujeres sin rostro, con destinos culturalmente impuestos.

Me di cuenta también del profundo desconocimiento que tenemos la mayoría de nosotros sobre una de las civilizaciones más antiguas de la humanidad, a pesar de los lazos que la han unido a gran parte de Europa, sobre todo la Europa Mediterránea, por varios siglos.

A todos los que les comentaba con entusiasmo sobre mi viaje les parecía una locura: mezcla de rechazo y miedo que provoca lo desconocido, lo diferente, lo lejano. A pesar de los aviones y de las redes sociales aún gran parte del mundo permanece ajeno, viviendo otro tiempo y otra agenda que no es la del mundo occidental.

La reacción de todos me daba más fuerza. Me gusta probarme y darme cuenta que no me falta coraje. Que puedo sobreponerme al miedo, a la historia y a los prejuicios. Más que todo porque me gusta, me apasiona profundamente aprender, comprender cómo piensan otros y cómo esto puede cambiar mi modo de ver las cosas. Sobre todo me apasiona poder compartir mis aprendizajes. Esta vez pude compartirlos con mujeres también apasionadas por ser protagonistas de un mundo mejor para todos y dispuestas a impulsar los cambios que permitan una mayor igualdad de oportunidades de género en todas las sociedades.

Fui acompañada en todo momento por Gillian Robinson, Program Coordinator, Vital Voices Global Partnership. Gracias al encuentro conocí gente muy interesante como Judith Barton, de Reino Unido, quien asesora en Asia a empresas de familia y es coach de mujeres para el desarrollo de sus carreras profesionales; y a Aisha El Maneh, Directora de su empresa familiar, Mohamad Ibrahim Al Maneh & Brothers, quien además es activista femenina en Arabia Saudita.

Ella me enseñó muchísimo sobre su país, pero sobre todo acerca de la vida en el marco de la monarquía y el lugar de las mujeres en el mundo árabe. Por ella y sus seguidoras toqué bocina el viernes a las 13 hs. Por ella expliqué a 200 Mujeres en Río Cuarto, Córdoba el viernes 17 de junio que si bien hay mucho por lograr, había muchas mujeres que aún hoy en día estaban privadas de los más mínimos derechos y que la desigualdad de acceso y oportunidades con los hombres es enorme. Quizás no compartía su forma de pelear, pero probablemente no había otra para el contexto en el que ellas están hoy viviendo y trabajando.

Rescato y valoro entonces a estas compañeras ocasionales de ruta, que me permitieron aprender. Pero confieso también que me hubiese encantado poder compartir esta experiencia sobre todo con mis hijas, en un momento de sus vidas que están descubriendo qué implica socialmente ser mujer.
En realidad, cada vez que vuelvo de estos viajes me digo que nunca más los hago sola porque me gusta más compartir mis tiempos y conocer lugares en compañía de algún miembro de mi familia. Creo que la vida profesional y la vida personal son más ricas cuando pueden articularse y enriquecerse mutuamente.

Las chicas jóvenes allá me impactaron porque tienen mucha personalidad, independencia. La mayoría están cerca de los 30 años y no tienen novio. Parecería que aún ganar espacios en lo social implica para las mujeres mayor dificultad a la hora de formar pareja. Para el hombre árabe tampoco debe ser fácil vincularse con estas “nuevas” mujeres. Por otro lado, las veo fortalecerse para hacerse lugar en las empresas, pero quizás perdiendo algunos rasgos o sensualidad.

En cuanto a las empresas de familia, Judith me comentó que antes eran los jóvenes los que la llamaban para impulsar la profesionalización; pero ahora lo hacen los Presidentes, muchos de los cuales creen que necesitan ordenar la empresa familiar, y que en caso que no sea factible, el mejor camino es la salida a la Bolsa.

Con respecto al Líbano, me impactaron las calles caóticas de Beirut, con muchos autos y un deficiente transporte público. El humo de los cigarrillos se entrelaza entre su gente. Las campañas antitabaco no han hecho carne en estas tierras. Fue la Suiza del mundo árabe por muchos años, pero la Guerra Civil del año 1975 a 1990 destrozó infraestructura y viviendas que aún hoy es difícil recuperar. A nivel de sus habitantes, después de un ataque a un ómnibus en Israel en 1978 fue invadido el Sur por Israelitas, lo cual tuvo como saldo 100.000 personas muertas y otras 100.000 discapacitadas. Las secuelas de la guerra aún palpitan en sus calles, siempre preparadas para posibles ataques, y se hace carne en la presencia del Hezbollah no sólo a nivel de la lucha armada sino también en la arena política.
La tensión y la guerra conviven en sus calles con un entorno atrapante por la riqueza de sus costumbres y el entrecruzamiento con el mundo occidental.

El primer día en Beirut visitamos dos empresas que tienen dirigentes empresarias comprometidas y que ocupan cargos gerenciales. Raidy Printing Group, una de las empresas visitadas, es una compañía que evolucionó de una pequeña editora gráfica nacida en 1973 a una de las empresas líderes del sector. Tanto la esposa como la hija del fundador integran el Directorio y forman parte de LLWB. Patchi Chocolate Factory, la otra empresa que tuvimos oportunidad de conocer, fue fundada en igual año que la anterior, y tiene hoy en día 140 boutiques en 28 países. La nieta de su fundador fue panelista del encuentro, en tanto ella integra actualmente la empresa, estando a cargo de una nueva linea desarrollada para bebés, Patchino.

Esa noche tuvimos la oportunidad de comer comida típica. Todo es interesante: no faltó el pan árabe y probamos todo. Babel, el restaurant al que asistimos, es uno de los más nuevos en las afueras de Beirut y da al mar. Elegante y lujoso, nos permitió adentrarnos en la cocina árabe-libanesa. La siguiente noche visitamos una joya en Beirut: un restaurant de cocina francesa considerado entre los 20 más lindos del mundo.
El evento se desarrolló en la Universidad, el Auditorio estaba lleno. Fue día entero y hubo en promedio 200 personas de Beirut y los alrededores.
Participé de la apertura, hablé de la situación de las Mujeres en Argentina y creo les interesaba mucho que sea de Latinoamérica. Compartimos experiencias vinculadas a las prácticas de gestión en las empresas en que nos habíamos desarrollado y los desafíos que se enfrentan para que una empresa familiar sea sustentable.

La mañana antes de regresar nos reunimos las 3 Embajadoras Corporativas con Profesores de Estrategia y de Emprendedorismo de la Olayan Business School y de la American University de Líbano para armar entre todos la agenda y el plan de acción para el próximo año para la Liga Libanesa de Mujeres de Negocios. Creo que es una gran idea que las Universidades ayuden a las Instituciones a redefinir su estrategia. Actualmente, tanto desde mi vida académica como profesional estoy trabajando en esta línea, porque creo que es fundamental para el crecimiento no sólo de nuestras empresas sino también del país.

Por estas tierras, las cenizas invadían los aeropuertos de Buenos Aires, pero eso no impidió que mi vuelo de París llegara como estaba previsto. Llegué a tiempo a la Capital para saludar a una de mis hijas que estaba en Bs. As. y luego seguir rumbo al pueblo que me esperaba para poder disfrutar el fin de semana en familia, conmovida y movilizada por todo lo vivido. Una experiencia inolvidable que puso una nota exótica a la sobremesa de ese fin de semana. Una oportunidad de aprendizaje que me encanta poder compartir hoy con ustedes. ¡Gracias VV por esta oportunidad!

Otros datos interesantes:
Habitantes: 4,2 MM pero aprox 25-30 MM en el mundo. En Arg 1,8 MM y Brasil 8 MM.
28 % de población debajo de la línea de pobreza.
Desempleo: 20 %.
Islam: 60% y Cristianos 40 %.
Hay 400.000 refugiados palestinos.
Lengua oficial árabe pero hablan inglés y francés.
Los musulmanes dejan de trabajar los viernes a la tarde y el domingo empiezan (lo mismo en Abu Dabi); los Cristianos, igual que en Argentina y en el resto de occidente.

 

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